PUERTO: ¿DESARROLLO O GENOCIDIO?
"El Golfo de Tribugá está ubicado en el departamento del Chocó - Colombia, allí la selva virgen se funde en la inmensidad y abundancia del Océano Pacífico produciendo una explosión de vida, ecosistemas únicos y una biodiversidad inigualable" - Expedición Tribugá.
Más de 35.000 especies de plantas, 1.400 especies de animales, jaguares, pumas y reptiles conviven armónicamente en el Golfo, incluso, existen especies que únicamente se encuentran en este lugar. El tiburón martillo y el atún aletiamarillo son especies que habitan en Tribugá y que se encuentran en peligro de extinción; de este mágico lugar también hay que destacar que es un espacio para la crianza de más de 3.000 ballenas jorobadas que migran desde la Antártida cada año para tener sus crías. Toda esta información se ha documentado en el film "Expedición Tribugá" el cuál pueden encontrar en YouTube.
Ciertamente el debate en torno a si construir o no el puerto no es nuevo, desde al menos hace 50 años se ha dado la discusión al respecto. Pero en los últimos meses ha vuelto a retumbar el asunto de este puerto, pues por el Plan Nacional de Desarrollo 2018 - 2022 se ha presentado controversias por posibles permisos para su construcción, lo que se dice es que en la primer entrega de este informe se mencionaba la construcción del puerto de Tribugá, ya en su modificación para aprobación final, quitaron el nombre de Tribugá y quedó así: "Puerto de aguas profundas en el pacífico Norte".
Hay que decir que hace unos años, se conformó la Sociedad Portuaria Arquímedes S.A. (Conformada en el gobierno de Uribe (2006)) organización de carácter privado que promete promover el desarrollo en el Chocó y el Litoral Pacífico, pero ¿a qué costo?, pongan atención, así es cómo se define la organización: "Somos los promotores y administradores de diversos proyectos de infraestructura de transporte que promueven el desarrollo económico y social del Chocó, como el Puerto marítimo de aguas profundas en Tribugá, Chocó, el Tren Regional del Chocó (Quibdó – Nuquí), el Puerto Turístico – Marina de Tribugá, la Zona Franca Multiempresarial de Quibdó y Nuquí, entre otros. Después de leer esto, uno comienza a ver que si hay interesados en construir puerto en Tribugá.
Quienes defienden el puerto, insisten en los beneficios que implicaría para la competitividad y el crecimiento económico del país tras su construcción, hablan además de lo que significaría esto, pues esta zona tendrían mejores vías de acceso, inversión en infraestructura y una supuesta "mejor calidad de vida" para sus habitantes. Lo cierto es que hasta el momento no he encontrado en Internet a un habitante o líder de esta zona que apoye dicho proyecto, pues los beneficios ni siquiera serían para ellos, más bien sería una gran oportunidad para las grandes empresas.
Lo que resulta cierto es que "los intereses privados suelen hacerse camuflar como desarrollo" dice Thomas Toro. Es una dialéctica que se vende para lograr aceptaciones, aquellos intereses a los cuales se hace alusión no escatiman entre lo que representa un bien común (conservación del ecosistema) o un mal (lo que podría convertirse en un genocidio).
Ahora bien, quienes insisten en que no debe construirse el puerto, mantienen sobre la mesa la experiencia de Buenaventura, un lugar que tiene inmensos problemas sociales, un puerto que nunca les mejoró la calidad de vida y que por el contrario ha intensificado la violencia; vías e infraestructura que nunca llegó a este territorio de Colombia.
Pongamos otros aspectos a considerar de lo que significa construir un puerto:
1. La construcción del muelle y dragado implicaría una infraestructura importante que puede afectar la zona costera, flora y en especial la fauna.
2. Invertir en vías de gran capacidad para conectar el puerto conlleva a una deforestación masiva de un "pulmón" del mundo.
3. El embarque conllevaría a que miles de especies deban migrar de este lugar, muchas de ellas que son únicas y estarían en peligro de extinción, otras que llegan para criar a esta zona.
Lo que han denunciado congresistas de la República es que desde la Gobernación de Chocó se convocó una asamblea para la discusión sobre el Puerto de Tribugá que lo declararía de interés Nacional, parece que estuviera obedeciendo a la obsesión del presidente Iván Duque, quien manifestó públicamente en Quindío que el Puerto de Tribugá es de sus obsesiones en materia de infraestructura.
Diana Ruíz Pino, experta en el tema, oceanógrafa y climatóloga, ha hecho seguimiento al caso, en especie de una veeduría ha demostrado las consecuencias ambientales que llevaría construir el puerto, y las razones por las cuáles no debe hacerse, también ha denunciado que interesados en el proyecto han detonado dinamita en el lugar para demostrar que el lugar tiene fallas y que podrían intervenirlo con la construcción del puerto, logrando obtener licencias ambientales.
Escribir sobre lo que podría constituirse como un genocidio ambiental, tiene un propósito, ojalá muchas de las personas que alcancen a leer o escuchar esto, no ignoren el asunto, y en especial, no aparten de su cotidianidad lo que significa una consciencia y responsabilidad ambiental.
El cuidado del ambiente, lo logramos desde las pequeñas prácticas, en casa, en la calle, (lo que siempre nos decían en la escuela, pero que nunca hacíamos propio), actuar coherente con un pensamiento de responsabilidad ambiental es adoptar un estilo de vida que te hace sentir liviano, útil, como lo es usar la bicicleta, reducir consumos, reutilizar materiales, etc.
Hablo de una vida en paz con la naturaleza y de consciencia ambiental, las actitudes cotidianas que he mencionado, es apenas lo mínimo que deberíamos hacer para ser merecedores de vivir en la tierra, y probablemente se preguntarán ¿qué tiene que ver eso con el puerto de Tribugá?: Precisamente en ruta a ser consciente de lo que significa conservar los ecosistemas, la biodiversidad es que debemos estar prestos como sociedad para proteger nuestro territorio, las especies, ¡la vida!.
Como ciudadanía debemos estar pendientes, vigilantes de lo que ocurre con la protección del ambiente, y si es necesario, es nuestro deber unirnos a todo tipo de iniciativa que vaya en esa ruta, a manifestarnos, a ser garantes de cuidar nuestro territorio y las especies que complementan la vida humana.
¡Ah! y ¡por favor! no olviden quién es el Presidente que está obsesionado en construir puertos afectando la biodiversidad en los ecosistemas, y a qué partido político pertenece, si les seguimos dando poder, nos van a dejar viviendo en un ¡chispero!
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