AUTÓCRATA SIN LIDERAZGO EN LA ONU

Esta semana se llevó a cabo el septuagésimo quinto aniversario de la asamblea de Naciones Unidas, ante el cuál un tal Iván Duque realizó su intervención. El presidente de Colombia, Duque, (aclaro) dejó en evidencia un episodio más de eufemismo y engaño a la comunidad internacional, agregando a su fantasía de influencer una gota adicional de cinismo, como la que está acostumbrado a demostrar cada vez que se pronuncia. 

Autócrata es el adjetivo de autocracia, autocracia es sinónimo de oligarquía o dictadura, sin embargo pensé que tildar a Iván Duque de tal manera era injusto, el tipo luce tan carente de criterio que no creo que se gobierne así mismo, bueno, no lo sé, la verdad me cuestiona mucho saber cómo es Iván Duque; tal vez un hombre de hobits, juega con la pelota, toca guitarra, canta buenos clásicos (punto que le abono) y es partidario de la economía naranja, naranjas que se exprimen como lo hace con el pueblo Colombiano!.

Teniendo en cuenta que la autocracia también concentra el poder, vi que es propio para representar el mandato de una tiranía como lo es el gobierno actual Colombiano, sin embargo, autócrata y todo, Duque no se le ve liderazgo por ningún lado, y esos dos elementos (tiranía y liderazgo) no se separan, porque para ser dictador hay que saber mandar, lo cuál resulta incoherente. 

Si, autócrata sin liderazgo es una incoherencia, y eso me da paso para hablar del tema real de esta columna, las incoherencias de Iván Duque en su discurso presidencial ante la ONU.

Avancemos en el análisis, conforme el autócrata sin liderazgo se descachaba ante la comunidad internacional. 

Para dar inicio al vals, el presidente decía las siguientes palabras: "mi país ha comprendido la importancia del diálogo", el baile trocado parece, porque a qué tiempos movía los pies, no lo sé, ¿De qué diálogo habla Duque?, imagino que se refería al diálogo con la fuerza pública para no desistir de la represión o con su grupos de asesores anacrónicos, discípulos de la escuela Uribista. ¡Si!, porque dialogo no ha demostrado el presidente con el pueblo Colombiano, ni con los lideres y liderezas sociales asesinados, con las autoridades locales como Claudia López, no hay diálogo con las FARC para apoyar la implementación del acuerdo, no hay diálogo con los sindicatos, no hay diálogo con las movilizaciones ciudadanas, en fin, el círculo de comunicaciones del Presidente es cerrado, y eso que se hace escuchar todos los días en televisión, ¿o será que a eso se refería?.

Duque también se dejó ver como el ambientalista, un político sensato, y un hombre responsable con el ecosistema, eso si que encabeza las incoherencias, que juzgue quien tenga que juzgar: ¿Qué piensa Saturban apropósito de la minería?, ¿Qué piensa Tribugá a propósito del puerto?, ¿Qué piensan los opositores del Fracking? su imagen de emprendedor en energías limpias, parecía lo que el acusaba de castrochavismo en candidatura presidencial.

Ahora examinemos el tema de la paz, si alguien sabe por favor explíqueme ¿Qué es la paz con legalidad?, porque a estas alturas sigo sin comprender esta política que es una bandera del gobierno Duque. Hablando de paz, Duque hablaba de un gobierno que representa unidad, a lo mejor se refería de unidad en las ramas de poder, digo, por lo de la tiranía y la concentración de mandos; porque ciertamente en Colombia no hay convergencia de fuerzas para gobernar, y menos se defiende la soberanía, o ¿a caso no es una vulneración a la misma cuando se ataca tácitamente a las cortes por conveniencia?

Finalmente, el tema abordado fue el narcotráfico, parece cómico, el presidente dijo: "la lucha contra el narcotráfico es un imperativo ético". en ese momento sus asesores le quitaron un espejo que había en frente y le pusieron en el telepronter la palabra "Venezuela", así logró el presidente salir bien librado culpando de un NarcoEstado al vecino país sin el mas mínimo recelo por hacer una introspección.... Ahora entiendo lo del imperativo ético, el autócrata sin liderazgo hacía alusión a la doble moral.

Sobre la imagen... ¡Me saludan al autor!


Por: Mateo López López





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