PASA CON EL PERIODISMO
Por: Mateo López
Reconocer el efecto del periodismo en la sociedad, es darle importancia a un oficio que en la medida en la que se lleva a cabo con ética optimiza salidas hacia la libertad.
Bajo esa premisa es válido entonces decir y llamar la atención sobre un país como el Colombiano que se encuentra secuestrado. Es cómo si fuese un silogismo o un círculo dialéctico en el que, si no hay libertad de prensa (como sucede en Colombia), no hay manera de informar y brindar conocimiento a la sociedad, asunto que finalmente la llevará a ser prisionera de la ignorancia; pues sin verdad no hay libertad.
Pasa con el periodismo que tiene un papel muy importante en la democracia, pues su función de contra poder legitima oposición al mando lo cuál en termino de diversidad es democrático, por ende un efecto sustancial en la sociedad, en Colombia la libertad de prensa ha estado coactada durante décadas, un acto emblemático de este fenómeno y que tal vez la mayoría recordamos y apreciamos fue el asesinato de Jaime Garzón en 1999, no era la primera vez, pero un episodio tan doloroso como lo fue su pérdida tampoco fue la última.
En Colombia concretamente pasa con el periodismo dos tipos de censura, el que es inducido por agentes externos y la auto censura, que finalmente nos terminará diciendo que en nuestro país es paisaje la ausencia de una libertad de prensa.
Colombia es un país violento. Históricamente ha tenido grupos insurgentes armados dispuestos a halar el gatillo contra quien le incomode, un ejemplo de eso es el asesinato de periodistas en las zonas urbanas donde no hay mayor vigilancia, incluso, en las mismas ciudades, por otro lado según los datos oficializados por la oficina de la ONU en Colombia, en lo que va del 2020 se han verificado al menos 47 asesinatos a líderes sociales (personas que de una u otra manera ejercen un contra poder, tarea en común a la del periodista).
En el marco de la ilegalidad y los actos violentos, también está el hostigamiento a periodistas y activistas del país que han denunciado persecuciones, seguimientos, vigilancia a sus residencias.
No sólo la violencia ha silenciado las voces del periodismo en Colombia, también lo hace el Estado, como ejemplo están las carpetas de perfilamiento a políticos y periodistas que reveló la revista semana, donde inteligencia del ejército Colombiano, el glorioso ejército (orgullo de muchos) recopilaba datos como teléfonos, direcciones, entre otras cosas no menores de los miembros de aquellas listas; a eso se le puede sumar los hostigamientos judiciales, donde se amenaza con efectos jurídicos y penales el hecho de opinar o cuestionar al poder, Gonzalo Guillen, como ejemplo, ha denunciado una persecución judicial en su contra por sus investigaciones: "El acoso judicial en casos absurdos en contra mía tratando de que me calle", "Esto se acentuado mucho desde cuando denuncié y se desató el escándalo de la ñeñepolítica". Por otro lado está los fakes infundados sobre quienes informan, como ejemplo podemos recordar a el periodista y escritor Gabriel García Márquez (Premio nobel de literatura) quien empleó un proceso judicial ya que se le tildaba como profesor o participe de la guerrilla del M-19, razón por la cual se fue del país.
Ahora bien, también existe un fenómeno que es la autocensura, muchas veces puede darse por la intimidación a la vida del periodista, de su seguridad física; en otras ocasiones por cuestión de seguridad laboral esa censura termina siendo una falta enorme a la ética periodística, cuando esto sucede pues está faltando a la verdad y en la medida en la que engaña a la audiencia le violenta de manera tirana su libertad.
Dentro de un análisis propio en relación al tema me encuentro con un dilema en cuanto al oficio del periodista y la implicación de tomar decisiones, este tiene que ver con la verdad VS el silencio. Ciertamente el periodista ético idealiza la verdad y eso le permite siempre esforzarse por alcanzarla, esto es tan cierto que de hecho omitir una información podría verse como una falta a la verdad, pues está ocultando información que puede ser relevante para la libertad de la sociedad, ese es precisamente el dilema que planteo, porque desde mis lecturas de país y del oficio, el periodista también debe tener sabios silencios, por lo menos ser consciente cuando es asertivo y prudente hablar, pues si no tiene en cuenta eso puede terminar haciendo mal su oficio o incluso incurriendo en graves daños a procesos que a meritan confidencialidad o al menos, discreción.
Hay que reconocer la importancia del periodismo en la sociedad, por un lado su función veedora e investigadora hace un pilar para la democracia, conecta y ayuda a comunicar las necesidades de un país, pero quiero hacer atención en una razón más para protagonizar esta profesión, dicho por el maestro de la ética periodística Javier Darío Restrepo "Cuán útil que un periódico llegue a ser más importante que el pan. En la crisis, la gente puede vivir sin pan, pero no sin esperanza".
Autor: Matador
Por: Mateo López López

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